14o. Dom Ord Ciclo B (Id=458)

Primera Lectura

Esta raza rebelde sabrá que hay un profeta en medio de ellos

Lectura del libro del profeta Ezequiel
2, 2-5

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me hizo poner de pie y oí al que me hablaba. Me dijo:
"Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a ese pueblo rebelde, que se ha revelado contra mí lo mismo que sus antepasados hasta el día de hoy. Te envío a esos hijos que tienen el corazón duro como una piedra.
Les hablarás de mi parte, te escuchen o no, pues son un pueblo rebelde, y sabrán que en medio de ellos hay un profeta".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 122, 1-2a.2bcd.3-4

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Oculi nostrum ad Dominum, donec misereatur nostri

A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los siervos pendientes de la mano de sus señores.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Oculi nostrum ad Dominum, donec misereatur nostri

Como están los ojos de la esclava, pendientes de la mano de su señora, así nuestros ojos miran al Señor, nuestro Dios, pendientes de que se compadezca de nosotros.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Oculi nostrum ad Dominum, donec misereatur nostri

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad, que estamos cansados de desprecios; estamos ya cansados de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad.
Oculi nostrum ad Dominum, donec misereatur nostri

Segunda Lectura

Me glorío de mis debilidades, para que se manifieste en mí el poder de Cristo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
12, 7b-10

Hermanos: Precisamente para que no me valore más de la cuenta, tengo una espina clavada en mi carne, un representante de Satanás encargado de hacerme sufrir para que no me enorgullezca. He rogado tres veces al Señor para que apartara esto de mí, y otras tantas veces me ha dicho:
"Te basta mi gracia, ya que la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad".
Gustosamente, pues, seguiré enorgulleciéndome de mis debilidades, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Y me complazco en soportar por Cristo debilidades, injurias, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha enviado para anunciar a los pobres la buena noticia.
Spiritus Domini super me: evangelizare pauperibus misit me.
Aleluya.

Evangelio

Todos honran a un profeta, menos los de su tierra

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
6, 1-6

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo Jesús fue a su pueblo, acompañado de sus discípulos. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La muchedumbre que lo escuchaba estaba admirada y decía:
"De dónde le viene a éste todo esto? ¿Quién le ha dado esa sabiduría y esa capacidad de hacer milagros? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No viven sus hermanas aquí entre nosotros?"
Y los tenía desconcertados.
Jesús les dijo:
"Un profeta sólo es despreciado en su tierra, entre sus parientes y entre los suyos".
Y no pudo hacer allí ningún milagro. Tan sólo sanó a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y estaba sorprendido de su falta de fe.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Prefacio

Nuestra salvación por el Hijo de Dios hecho hombre

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque manifestaste admirablemente tu poder, no sólo al socorrer nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino haber previsto el remedio en la misma debilidad humana, y de lo que fue causa de nuestra ruina hiciste el principio de nuestra salvación, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno, y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]